El Castillo de Luna y la Casa-Museo Bonsor en Mairena del Alcor

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Objeto de diversas leyendas, el Castillo de Luna de Mairena del Alcor en la provincia de Sevilla, Bien de Interés Cultural, es emblema paisajístico que alimenta las fantasías populares y la memoria histórica. Valioso baluarte de la arqueología andaluza y ejemplos de la arquitectura bajomedieval española, alberga en su interior una notable colección arqueológica, fiel reflejo del trabajo y las inquietudes de Jorge Bonsor. Este polifacético personaje, cautivado por el pintoresco exotismo, los paisajes y costumbres españolas, decidió visitar nuestro país en busca de destellos que iluminasen sus cuadros para quedar finalmente atrapado por los rastros del pasado. Visitar el castillo es recrear escenas del ayer más remoto de la comarca de Los Alcores, sentir el espíritu de una época. Como dijo la museóloga Renée Sivan, “No se puede valorar lo que se desconoce y no se puede conservar lo que no se valora”. Dejemos que las piedras hablen.

El Castillo de Luna de Mairena del Alcor es un ejemplo extraordinariamente interesante de arquitectura militar cristiana de la Baja Edad Media. Los estudios realizados sitúan su origen en el siglo XIV. Una vez que la fortaleza pierde su carácter defensivo, cae en el abandono sirviendo de refugio para animales, quedando en ruinas. Pero tras una larga espera, un viajero romántico extranjero llegó en el siglo XX, y las antigüedades que moraban bajo las piedras vieron la luz y las ruinas fueron objeto de una transformación definitiva.

Jorge Bonsor nació en Lille Francia en 1855, pasó su infancia en Inglaterra y cuando llegó a la edad escolar recorrió diversos países de Europa donde se formó académicamente y fraguó su curiosidad por el conocimiento de otras culturas. Cursó estudios de arte y arqueología en Bruselas, pero un día decidió visitar España en busca de las raíces y tradiciones del país para inspirar sus pinturas, eligiendo Carmona como lugar para residir.

Fruto de su atracción por la historia, fue su primera gran obra en la Necrópolis Romana de Carmona donde aplica disciplinas hasta entonces ignoradas. Dedicó sus primeros años de estancia en esta localidad sevillana para volcar después su atención y curiosidad a la prehistoria de la comarca de Los Alcores.

Fascinado por las fortalezas como emblemas evocadores del pasado, en 1902 compró el castillo de Mairena del Alcor que se encontraba en ruinas, situado sobre una atalaya desde la cual se domina un hermoso paisaje de fértiles tierras y suaves ondulaciones. Su sueño era transformarlo en la sede de su museo de las antigüedades prerromanas de la comarca de Los Alcores. Llevó a cabo la rehabilitación de las estructuras y la reinterpretación del conjunto con un criterio funcionalista que combina con la introducción de elementos decorativos neoislámicos, respetando al máximo tanto las estructuras existentes como las hipotéticas de las perdidas del recinto pertenecientes al siglo XIV a partir de las investigaciones realizadas.

Una de las adiciones más significativas fue la reorientación del castillo con la apertura de una portada principal neomudéjar que alojaba la residencia-museo donde Jorge Bonsor acumuló profusamente los vestigios encontrados consistentes en piezas de gran valor pertenecientes a las épocas tartésica, romana y visigoda. También conservó la documentación científica de las exploraciones que realizara y objetos de colección que conformaban su mundo dominado por un espíritu soñador.

Otra iniciativa significativa fue la conversión del patio de armas en jardín romántico donde se funden características de los jardines andaluces y los ingleses, aunque la vegetación es fundamentalmente autóctona: frutales, palmeras, plantas aromáticas, lirios, jazmines azules, claveles, geranios… Javier de Winthuysen, jardinero sevillano coetáneo de Bonsor, dijo de este lugar: “El jardín coquetea con el transeúnte, dejándole adivinar”.

El castillo cobija su propia fauna: lechuzas, mochuelos y cigüeñas, entre otras aves. Pero de todos los habitantes del mundo animal, los tesoros vivos más importantes son los cernícalos. Las torres y vanos de sus murallas acoge una cantidad tan considerable de ejemplares de esta especie que hace de esta construcción uno de los centros de nidificación más importantes de España.

En 1907 Jorge Bonsor traslada aquí su residencia hasta el último de sus días en 1930. El Museo permaneció abierto hasta los años 80 conservando su configuración original gracias a los cuidados que recibió por parte de la viuda y heredera de su legado, Dolores Simó. Tras la muerte de ésta, serán sus sobrinos los herederos quienes se vieron ante la imposibilidad de seguir con el mantenimiento de la fortaleza.

Finalmente y tras muchos avatares, la gestión del inmueble pasó al Ayuntamiento de Mairena del Alcor. La puesta en marcha de los trabajos de acondicionamiento se iniciaron en el 2000 con el fin de rehabilitar el castillo como Casa-Museo Bonsor, dedicado a su memoria donde sus colecciones y ambientación permanecen intactas. Se restauró también el jardín, las murallas fueron consolidadas, se construyó una nueva sala de exposiciones…

Miles de años de historia habitan entre las murallas de este lugar de la provincia de Sevilla, destino irresistible para los visitantes curiosos y románticos que se verán reflejados en aquel inquieto y especial personaje que veneraba los testimonios que dejaron en su camino las civilizaciones más antiguas de la comarca de Los Alcores.

Actualmente en restauración, próximamente abrirá sus puertas.

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