Guardianes de la Campiña. Un paseo por la ruta de los castillos que protegen la campiña sevillana

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Regadas por las aguas de los brazos que hacen grande el río Guadalquivir, las tierras fértiles de La Campiña ocupan la parte oriental de la provincia de Sevilla. Sus castillos y fortificaciones, testimonios privilegiados de la peculiar y conflictiva historia de estos paisajes rurales, se han convertido en hitos de obligada visita.

El Alcázar de la Puerta de Sevilla en Carmona, es buen ejemplo de las huellas dejadas por hombres de tiempos y culturas diferentes que con él quisieron asegurar sus vidas y sueños.

Pero no el único. La imponente imagen del Alcázar de la Puerta de Marchena domina la monumental ciudad amurallada de Carmona, “la más fuerte de la Bética” para Julio César.Los árabes reformaron su sistema defensivo pero no fue hasta el reinado de Pedro I  cuando la ciudad gozó de predilección real. La fortaleza de origen almohade fue entonces engrandecida y transformada en fastuoso palacio para residencia real. Cuentan que tras la muerte violenta del rey en Montiel, sus propios hijos se refugiaron allí. Los Reyes Católicos embellecieron después las dependencias reales pero, desgraciadamente, el terremoto que el Viernes Santo de 1504, el año de la muerte de la Reina Isabel, fue tan terrible y espantoso que nunca llegó a alcanzar su anterior esplendor.

Declarado Monumento Nacional en 1931, el que en otro tiempo fuera alcázar y palacio alberga en la actualidad, dentro de la tradición arquitectónica mudéjar y en un ángulo de su Plaza de Armas, El Parador Nacional de Carmona; desde sus balcones se tienen las mejores vistas de la vega.

Sobre un cerro a orillas del río, estratégicamente situado en Io más alto de la ciudad, se alza, circundado por la muralla de la antigua villa y flanqueado por once torres, el magnífico castillo de Alcalá de Guadaíra, pieza clave en la conquista de Sevilla y uno de los conjuntos fortificados más importantes de Ia provincia.

Debido a su proximidad con Sevilla, este baluarte de origen almohade construido sobre un castro romano se convirtió en el principal punto defensivo de la zona, presenciando sus alrededores, que acogieron durante toda la Edad Media al pueblo de Al Kalat Wad AireEl Castillo del Río Aira-, la famosa batalla entre las huestes de los Ponce de León y los Guzmanes.

En el alcázar o palacio del ya cristiano castillo, se alojaron los Reyes Católicos, y en una de sus mazmorras, una vez convertido en cárcel real tras el repartimiento de Alfonso X, terminó su vida el Maestre de Calatrava, Don Diego García de Padilla.

Declarado Monumento de Interés Histórico-Artístico y catalogado como Bien de Interés Cultural, el hermoso castillo de Alcalá, germen de su población, sigue siendo hoy el principal símbolo de Ia ciudad.

Los amantes del pasado andaluz tienen un punto de encuentro en el Castillo de Luna de Mairena del Alcor, modelo bastante bien conservado de la arquitectura militar cristiana de la Baja Edad Media y seña de identidad de los maireneros.La fortaleza, edificada al parecer sobre una torre musulmana, cuenta con un gran patio de armas y cuatro torres del S. XIV, cuando el castillo fue reconstruido por el marqués-duque de Cádiz, Rodrigo Ponce de León. Dentro del ambiente general de las guerras nobiliarias andaluzas de la segunda mitad del S. XV, se llevó a cabo una nueva reforma, añadiéndose entonces a la construcción el foso, un antemuro y una docena de troneras de artillería. Abandonado a lo largo de toda la Edad Moderna, fue restaurado a partir de 1902 por el arqueólogo inglés Jorge Bonsor, quien adquirió el castillo en ruinas, desmantelado y convertido en guarida para los rebaños de los lugareños y consiguió hacer de él su residencia y un verdadero museo de arte antiguo que atesora su rica colección arqueológica.

En la silueta de Los Molares destaca por su imponente tamaño la presencia de su almenado y hermoso castillo. Como si sobre él no hubieran pasado los años, conserva casi todo el recinto amurallado, sus almenas, una torre de forma pentagonal irregular, el patio de armas y los matacanes.

Su origen se remonta a Ia Edad Media, cuando se le encargó la defensa del territorio frente a posibles incursiones árabes a Don Lope Gutiérrez de Toledo. Éste hizo el castillo y el castillo hizo el pueblo que se llamó Los Molares: primero una venta y una bodega, luego un herrero para herrar los caballos, un guarnicionero, un armero, mercaderes…

Con Ia entrega del palacio fortificado en el S. XV a Ia familia Ribera, Duques de Medinacelli, la villa se convirtió en el principal centro de operaciones de Ia lucha contra los musulmanes de Granada, cuyo reino se acercaba peligrosamente a estas tierras. Poco después, los Medinacelli vendieron su propiedad. Las transacciones se fueron sucediendo hasta que el castillo llegó en el S. XIX a manos del Marqués de San Marcial, quien en una amplia reforma de corte romántico-historicista consiguió darle a la fortaleza su aspecto actual.

Sobre un cerro natural que defiende la villa, muy próximo a la Parroquia de Santiago el Mayor, se encuentra el castillo medieval de Utrera, lugar de reunión de los ejércitos cristianos para entrar en tierras del Islam.

Construido por el Concejo de Sevilla sobre los restos de una antigua torre árabe, aparece citado por Alfonso X el Sabio en 1264 como fortaleza necesaria para la recuperación de Lebrija, Arcos y Jerez, caidas bajo el dominio musulmán. Utrera se había convertido en lugar estratégico dentro del sistema fronterizo y se la rodeó de murallas, dotando a la fortaleza de una fuerte cerca delante de la torre que formaba una despejada y amplia Plaza de Armas. Pero, con la invasión de la villa en el S. XIV por Mohamed V de Granada, el castillo fue destruido y, a pesar de ser restaurado posteriormente, una vez perdido su carácter defensivo en el S. XV, fue abandonado e incluso cañoneado por los franceses como represalia por las protestas de los utreranos cuando cayeron en poder de los mismos y tenían que pagar altísimas contribuciones.

En nuestros días ha sido restaurado y conserva en buen estado la torre del homenaje, el patio de armas y una parte de las murallas. Recuperado para disfrute público, alberga un auditorio de verano donde se celebran distintas actividades culturales.

Imagen principal: Castillo de Alcalá de Guadaíra con el Puente del Dragón en primer plano.

Galería de Imágenes: castillo de Los Molares; castillo de Luna de Mairena del ALcor; castillo de Utrera; puerta de Sevilla del alcázar de Carmona.

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